¿CUÁNTO NECESITAS PARA EMPEZAR A INVERTIR?
Mucho menos de lo que imaginas (y más importante: necesitas empezar cuanto antes)
Uno de los grandes mitos sobre la inversión es que necesitas tener mucho dinero para empezar.
Frases como:
“Cuando tenga 10.000 € lo haré…”
“Ahora no puedo, con 20 € no hago nada…”
“La inversión es para los ricos…”
…son ideas que se repiten una y otra vez, pero que no tienen ninguna base real.
La verdad es esta:
Cualquier persona puede empezar a invertir con cantidades pequeñas. Lo que marca la diferencia no es cuánto inviertes, sino cuándo y con qué constancia.
¿Por qué puedes empezar con poco?
Porque hoy existen productos financieros accesibles, fáciles de entender y pensados para el pequeño inversor.
Por ejemplo:
Fondos indexados, que te permiten invertir desde 1 €, 20 € o 50 € mensuales.
ETFs fraccionados, con aportaciones muy bajas.
Plataformas como MyInvestor, Indexa Capital o Trade Republic, que no exigen grandes mínimos ni comisiones ocultas.
Además, estos productos tienen una ventaja poderosa: el interés compuesto.
¿Qué es el interés compuesto y por qué es tan importante?
Imagina que hoy inviertes 50 €.
Al cabo de un año, ese dinero genera un 7 % de rentabilidad (es decir, ganas 3,5 €).
El segundo año, no solo ganas sobre tus 50 €, sino también sobre los 3,5 € ganados el año anterior.
Y así, año tras año, tu dinero empieza a multiplicarse por sí solo.
Es como una bola de nieve que baja por la montaña. Al principio es pequeña, pero con el tiempo crece… y crece… y crece.
Ejemplo realista:
Supongamos que tienes 27 años.
Decides invertir 50 € al mes en un fondo indexado diversificado, como el Amundi MSCI World.
Veamos 3 escenarios con una rentabilidad media del 7 % anual:
A los 10 años:
Habrás aportado 6.000 €
Tendrás aprox. 8.300 €
A los 20 años:
Aportación total: 12.000 €
Valor estimado: 21.000 €
A los 30 años:
Aportación: 18.000 €
Resultado: más de 45.000 €
¿La clave? No es que hayas puesto mucho dinero.
Es que has sido constante y has dejado que el tiempo haga su trabajo.
“Pero solo puedo invertir 10 € al mes…”
Genial. También sirve.
Esto no es una carrera. Es un proceso.
Lo que importa al principio no es cuánto, sino:
Crear el hábito mensual
Entender cómo funciona la inversión
Formar tu mentalidad de inversor a largo plazo
Invertir poco es infinitamente mejor que no invertir nada.
Y conforme mejores tus ingresos, podrás aumentar tu aportación: a 20 €, 50 €, 100 €…
¿Y cómo empiezo si tengo pocos recursos?
Aquí van 3 ideas prácticas:
Automatiza tu inversión: elige una cantidad y haz que se descuente automáticamente cada mes. Así no dependes de tu fuerza de voluntad.
Elimina un pequeño gasto innecesario: si gastas 30 €/mes en cosas que ni recuerdas, redirígelo a tu futuro.
Visualiza lo que puedes construir: cada euro invertido hoy, puede valer el doble o el triple en el futuro. No lo subestimes.
Lo que no debes hacer:
Esperar a tener “el dinero perfecto” para empezar
Compararte con otros que invierten más
Cambiar de estrategia cada mes por miedo o impulsos
Pensar que 10 € no valen la pena
La inversión no premia a quien tiene más.
Premia a quien empieza antes, es constante y no se deja llevar por el pánico.
CONCLUSIÓN CLAVE
"El mejor momento para plantar un árbol fue hace 20 años.
El segundo mejor momento es ahora."
Con 10 €, 20 € o 50 €, puedes empezar a construir un futuro diferente.
No hace falta ser rico. Solo necesitas educación, estrategia… y acción.